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CRIMINALIZACIÓN DE LA SOLIDARIDAD

* Por Rodrigo Diez Fernandez, Licenciado en Psicología y Antropología y colaborador de SOS Refugiados Ibiza.

La palabra solidarix se refiere a la cualidad de algo o alguien de ser sólidos. y firme… de forma que la solidaridad indica la capacidad una persona o varias, de actuar en coherencia con unos principios, que se fundamentan en nuestra civilización en la tradición humanista. Es decir, a día de hoy, decimos de una causa que es solidaria, cuando trata de abordar la complejidad de los efectos, que la globalización tiene sobre los diversos grupos sociales y étnicos convulsionados por su potencial marginador, y así poder mitigar en la medida de lo posible el previsible daño que todo ello acarrea. Y no parece que sea fácil dicha labor, pues resulta que constantemente surgen impedimentos legales, alegales e ilegales que pretenden menoscabar cualquier tipo de proyecto que realmente funcione en el terreno, por ejemplo, de las migraciones transnacionales.

Sin embargo, no está sucediendo lo mismo con el concepto colaborativx, ni a toda la parafernalia en torno a la cual se está conformando una ideología, junto con su modo de vida inherente, basada en lo que perversamente se hace llamar economía colaborativa. Es necesario recordar pues, que colaborar significa trabajar juntxs… y aunque en la superficie pueda asociarse al comercio justo y tantos otros modos de intercambio igualitario, en el fondo mantiene un modelo de sujeto y de sociedad en el que lo que prima es el trabajo y la economía, y más concretamente el intercambio monetario, con todo lo que ello implica para la desigualdad entre clases sociales. Por tanto, lo que tiene que ver con colaborar, también participa de un modus operandi concreto por el que las necesidades y deseos personales se ven fuertemente condicionados por tendencias y programas corporativistas.

Por otro lado, los estados nacionales ya no son los depositarios de la soberanía de su pueblo, sino que la colonización a nivel mundial, que las multinacionales han emprendido hace ya… conlleva que la gestión de las fronteras entre países o continentes, sobre todo aquellas geoestratégicamente importantes, pase a coordinarse por empresas privadas desterritorializadas, en lugar de las instituciones públicas gubernamentales. En las regiones del pretendido Tercer Mundo, la impunidad de los gobiernos les permite todo tipo de estrategias para controlar los procesos migratorios, pero en la Europa de la supuesta democracia, están obligados a enmascarar su xenofobia mediante una especie de subcontrata, por la que un grupo de mercenarios se encargan de la gestión y represión de los flujos migratorios en el Mediterráneo, el FRONTEX.

Así pues, para continuar con el programa eugenésico supremacista de nuestra cultura como hegemónica, la intervención de dicha especie de mafia paramilitar en las aguas del mar Mediterráneo hace las veces de filtro selectivo, de forma que sólo accedan al interior del continente europeo los más aptos para la supervivencia en la jungla de cemento. Mismo propósito que tiene también la Frontier Patrol estadounidense, en el límite con México. La intención es no ponérselo fácil a las personas que quieran arriesgar su vida para mejorar sus condiciones de existencia… o simplemente sobrevivir. Sólo deben llegar aquellxs que tras deplorables e implacables obstáculos lo logren debido a sus propios medios, y en ningún caso sirviéndose de ayuda alguna, como es el caso de la que aportan las ONGs que trabajan ahí, siendo acusadxs sus voluntarixs incluso de “tráfico de personas” por parte de los estamentos judiciales de los estados, que se han visto desbordados por el control sádico del flujo de refugiadxs procedentes de los conflictos de la región.

Por tanto, no es de extrañar que la última oleada opresiva a los derechos de los seres humanos para moverse libremente por el planeta, es la de perseguir penalmente a cualquier organización, asociación, o incluso grupo de personas, que trate de minimizar los riesgos que toman lxs refugiadxs  en su necesidad de migrar. En la mayoría de los casos, lxs voluntarixs son denunciadxs por salvar vidas… unas vidas sometidas a las condiciones estructurales que imposibilitan el logro de su objetivo (llegar a las costas europeas), determinadxs por la suerte que corren, todxs y cada unx de ellx en su valiente periplo. El mensaje que se envía es claro, la solidaridad es delito, la humanidad es delincuencia. Como dijo el presidente de gobierno de un estado europeo limítrofe: “Una cosa es ser solidario y otra es serlo a cambio de nada“(fin de la cita).

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